El país andino protagoniza unas elecciones trascendentales en medio de una crisis sanitaria, económica y política. Las encuestas dan un empate técnico entre Pedro Castillo y Keiko Fujimori, con leve ventaja del primero.

El presidente de Perú, Francisco Sagasti, instó ayer a los candidatos presidenciales Pedro Castillo y Keiko Fujimori a respetar el voto que la ciudadanía emitirá mañana en el balotaje y a mantener la calma hasta recibir los resultados oficiales definitivos.

En un mensaje televisado, Sagasti hizo un llamado a la ciudadanía para que “tan pronto termine la jornada electoral, mantengamos la serenidad y esperemos los resultados oficiales que entregarán las autoridades electorales”, en vista al clima de crispación por los comicios de este domingo.

“Invoco especialmente a quienes están candidateando y a sus organizaciones políticas a respetar escrupulosamente la voluntad del pueblo peruano, que será expresada en las urnas”, remarcó el presidente de transición (2020-2021).

Las palabras del mandatario son dirigidas al electorado peruano tras el final de la campaña política y cuando los dos postulantes a la Presidencia mantienen un virtual empate técnico, según las últimas encuestas nacionales publicadas el pasado domingo.

Sagasti anunció que, apenas se confirme el resultado oficial, convocará a quien el voto popular haya elegido presidente para el periodo 2021-2026 a participar en el proceso de transferencia de mando y que “empiece a recibir la posta desde el primer día en que se confirme su elección”.

“Respetaremos los resultados electorales y colaboraremos para asegurar una transición ordenada, pacífica y transparente en el bicentenario de nuestra independencia”, agregó el jefe de Estado.

Sagasti declaró haber cumplido a cabalidad con las promesas que juró al asumir la Presidencia, en noviembre del año pasado, especialmente al asegurar la convocatoria a unas elecciones “limpias y transparentes”, supervisadas por observadores internacionales.

“Votar no es solo un derecho, es una responsabilidad cívica compartida por todo el electorado”, manifestó el mandatario interino.

Claves de una compleja campaña electoral

En medio del embate de la pandemia, Pedro Castillo y Keiko Fujimori miden fuerzas en una justa que augura pocas salidas a la grave crisis política en la que ha estado sumido el Perú desde 2016.

Con un 19% de los votos válidos, Castillo logró un sorpresivo triunfo en la primera vuelta electoral, aupado por el voto izquierdista pero conservador del campo andino, que alzó su voz frente al centralismo limeño, la clase política tradicional y la corrupción sistemática del aparato estatal.

La contienda escenifica el abismo que divide Lima de la población rural de los Andes, históricamente relegada al olvido por las élites capitalinas.

Ante esta engorrosa encrucijada están los millones de ciudadanos que no votaron por ninguno de ellos en la primera vuelta electoral, donde apenas uno de cada cinco electores optó por estos dos candidatos.

El escenario presagia una magra legitimidad para el que resulte finalmente electo y es poco halagüeño para la salida a la grave crisis política y moral que atraviesa Perú desde hace un lustro que llevó a la caída de tres presidentes y la disolución del Congreso.

El país celebrará el balotaje poco después de cerrar abril como el mes más mortal desde la llegada del coronavirus, que aún no da tregua al país sudamericano, donde la enfermedad ya ha dejado más de 1,9 millones de casos confirmados y decenas de miles de muertes.

Es evidente que el ganador tomará las riendas de un país agotado en la batalla contra la COVID-19, con hospitales saturados y un personal sanitario exhausto.

Igual, ambos ha prometido acabar con la cuarentena en el país y también coinciden en la promesa de avanzar con la vacunación, dejar atrás los encierros e incrementar el presupuesto del sector Salud, sin explicar más detalles.

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