Una parranda con altas cantidades de alcohol le costó el puesto al director de la cárcel, Joaquín Darío Medrano. “Las cárceles no son clubes de recreo”, dijo el ministro de Justicia.

El pasado 29 de septiembre, el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) había anunciado la incautación de centenares de elementos prohibidos dentro de las celdas de la cárcel La Picota, de Bogotá. No obstante, este fin de semana se reveló que dicho operativo llegó demasiado tarde: cinco días antes, en el siempre escandaloso pabellón ERE Sur, ya había tenido lugar una fiesta a gran escala que terminó en riña y escándalo.

Se lograron incautar elementos de prohibida tenencia por parte de los Grupos especiales, quienes adelantaron un operativo sorpresa”, se lee en el comunicado de este jueves. En los pabellones 30, 32 y de alta seguridad hallaron 132 celulares, 4 relojes inteligentes y 5 tabletas. Además, según pudo establecer la revista Semana, los guardianes también decomisaron 19 parlantes, 184 litros de licores y 400.000 pesos en efectivo, entre otros artículos electrodomésticos como DVD, neveras, televisores, freidoras y estufas. Todo ello fue hallado pese a que, en teoría, a los privados de la libertad solo se les permite tener un colchón en su celda.

No obstante, el lunes 26 de septiembre, el periodista Melquisedec Torres había divulgado una conversación de WhatsApp con una fuente acerca de las irregularidades presentadas en el pabellón ERE Sur, donde son detenidas personas procesadas por delitos como los nexos con paramilitares o el mal manejo de dineros públicos. Es decir, integrantes de la clase política colombiana. Este es el mismo pabellón en el que se retiene a los ciudadanos con pedido de extradición.

La fuente protegida le dijo al colaborador de la emisora Caracol Radio que en los últimos tres meses han entrado personas escandalosas a este pabellón: “entre ellos, Roberto Herrera, un exrepresentante a la Cámara por el Magdalena; Mario Castaño, que es más conocido; y un señor, Mauricio Perdomo, exalcalde de Florencia que no sé cómo llegó a ese patio porque no es aforado”, dicen los mensajes de texto.

“Estas tres personas se tiraron esto: beben todos los días y anoche [domingo 25 de septiembre] se presentó una pelea muy fuerte entre Roberto Herrera e Iván Moreno Rojas, porque ese grupo de los tres no solamente bebió sino que hicieron fiesta con mucha bulla”, dijo la fuente.

Además, el mismo anónimo le mencionó a Torres que en esa prisión se están presentando riñas por el exceso de tragos. “De otro lado, hace quince días, en tremenda borrachera, el mismo señor Roberto Herrera intentó chuzar con un cuchillo al señor Francisco Ricaurte, el exmagistrado. Este último estaba en la cocina, tomando los alimentos, cuando llegó Herrera. La verdad, casi hay un homicidio porque Ricaurte no le quiso dar una información”, añadió el presidiario desconocido en la conversación.

La información coincide con lo informado este primero de octubre por la revista Semana, que divulgó una serie de videos de fiestas en honor a la Virgen de las Mercedes, patrona de los reclusos, en las que también se ingirió alcohol, se presentaron grupos musicales y hasta hubo juegos de azar.

Dado el escándalo de los videos, las incautaciones y los incidentes con el alcohol, los grupos especiales del Inpec se dieron a la tarea de buscar cómo se escondían las bebidas alcohólicas en el pabellón. En esa inspección encontraron un agujero debajo de un colchón, la cual conduce a una habitación subterránea, con piso de tierra que mantenía las bebidas frías y fuera de la vista de los guardias.

El escándalo ya cobró sus primeras cabezas. Tras una reunión con el director del Inpec, coronel Daniel Fernando Gutiérrez, se determinó que el coronel Joaquín Darío Medrano, designado como director de La Picota tras el escándalo de los permisos del empresario Carlos Mattos, abandonará su cargo y será reemplazado por el dragoneante Horacio Bustamante Reyes. Asimismo, los grupos especiales mantendrán los operativos sorpresa.

El ministro de Justicia, Néstor Osuna, declaró que “Las cárceles no son clubes de recreo y en aquellos centros donde el Inpec no pueda mantener el control habrá cambio, como ocurrió en La Picota”.

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