El objetivo que fijó la Unión Europea es vacunar al 70% de la población adulta “para el verano”, período que comprende hasta el final de septiembre de 2021.

Un buen número de países europeos prosiguen, e incluso incrementan, las restricciones para intentar frenar la expansión del coronavirus, mientras la Unión Europea intenta solucionar la crisis generada por la falta de vacunas suficientes con las que contrarrestar de manera eficaz la enfermedad, en cuya incidencia se aprecia una muy ligera tendencia a la baja.

Portugal, blindado en sus fronteras y a la espera de ayuda de profesionales de salud de otros países, concluyó enero con los datos más trágicos desde el inicio de la pandemia: 5.576 muertos (el 44,6% del total) y 306.838 contagiados (42,6%).

Y los hospitales siguen colapsados, y Alemania y Austria han respondido a la petición de ayuda de Portugal, que espera la llegada de un equipo médico alemán y prepara la evacuación de varios pacientes graves a hospitales austriacos.

La frontera con España, con paso restringido solo a puntos autorizados, presentaba este lunes largas filas de trabajadores trasnacionales y vehículos de transporte de mercancías. En los aeropuertos, la exigencia de una PCR negativa vigente desde el domingo obligó a decenas de pasajeros que llegaron al país sin el test a pasar la noche en las instalaciones aeroportuarias a la espera del resultado de las pruebas que les realizaron tras aterrizar.

En España, el número de fallecidos por COVID-19 aumentó en 762, con 79.686 nuevos contagios desde el pasado viernes. Los datos ofrecidos ayer muestran una incidencia acumulada aún alta, de unos 865 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos catorce días, pero con una tendencia descendente.

La mayor parte de los italianos ha podido hoy tomarse sentados y sin prisas un capuchino en el bar y almorzar tranquilamente en un restaurante al haberse aligerado las restricciones de movilidad por la mejoría de los datos epidemiológicos, aunque las aglomeraciones del fin de semana han llevado a las autoridades a pedir que no se baje la guardia, o se perderá “el control de la pandemia”.

Los problemas generados por la falta de vacunas suficientes y los contratos suscritos por la UE con las firmas farmacéuticas han puesto en el centro de los focos a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, muy criticada en las últimas fechas en un contexto de escasez de vacunas y mucho nerviosismo doméstico en los Estados miembros, que ni siquiera logran administrar todas las que ya tienen.

La Unión Europea ha recibido 18,5 millones de dosis de Pfizer-BioNTech y de Moderna y ha administrado al menos una a más de 12 millones de personas, según datos oficiales.

$!Europa sigue con las restricciones y trata de aliviar crisis de vacunas

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