Un escrutinio que avanza con cuentagotas y tiene en vilo a Estados Unidos.

El demócrata Joe Biden está este viernes a un paso de llegar a la Casa Blanca tras tomar la delantera del conteo de votos en el estado clave de Pensilvania, pero el equipo de su rival, el presidente Donald Trump, advirtió que “la elección no ha terminado”.

Con un escrutinio que avanza con cuentagotas y tiene en vilo a Estados Unidos desde el martes, ningún gran medio ha proclamado la victoria de uno de los candidatos porque los márgenes son muy ajustados.  

Biden, que se ha declarado confiado en su victoria sin proclamarse ganador, va a hablarle al país este viernes por la tarde desde la localidad donde reside, Wilmington, en Delaware, según anunció su campaña. 

Horas antes, la líder de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, dijo que está “claro” que el equipo compuesto por él y su compañera de fórmula, Kamala Harris, va a ganar las elecciones. 

“El presidente electo Biden tiene un fuerte mandato que liderar”, dijo Pelosi a reporteros luego de que el candidato demócrata adelantara a Trump en Pensilvania.

La tendencia en Pensilvania se invirtió en la mañana del viernes y ahora el exvicepresidente demócrata aventaja al mandatario republicano por un poco más de 5.000 votos. 

El presidente había comenzado con mucha ventaja en este estado, donde ganó en 2016, pero su ventaja fue disminuyendo a medida que fueron contabilizados los votos por correo, que favorecen mayoritariamente a Biden. 

El candidato demócrata tiene 253 votos electorales y debe alcanzar el umbral de 270 para llegar a la presidencia, por lo que se proclamará ganador si obtiene los 20 votos electorales de Pensilvania. 

Trump, en cambio, suma hasta ahora 214 votos para el Colegio Electoral. 

Entretanto, el suspenso no acaba en el estado de Georgia, que anunció que realizará un recuento debido al estrecho margen entre Biden, que lidera la carrera, y Trump. 

“Con un margen tan pequeño, va a haber un recuento en Georgia”, dijo a la prensa Brad Raffensperger, el secretario de Estado, que es el consejero de Interior encargado del proceso.  

Georgia tiene 16 votos electorales, por lo que si gana, Biden quedaría a las puertas de la presidencia con 269. 

“La elección no ha terminado” 

Pese a la reducción de sus posibilidades, el equipo de campaña de Trump -quien el jueves reiteró sin aportar pruebas que hubo fraude en las elecciones y que se considera ganador- se mostró confiado en una victoria del mandatario. 

“Esta elección no ha terminado. Las proyecciones erróneas que dan como ganador a Joe Biden se basan en resultados en cuatro estados que están lejos de ser definitivos”, dijo Matt Morgan, del equipo de Trump, en un comunicado. 

El jueves en una conferencia de prensa en la Casa Blanca, el presidente había dicho: “Si cuentan los votos legales, gano fácilmente. Si cuentan los votos ilegales, pueden intentar robarnos la elección”.

Su campaña inició varias demandas para impugnar resultados y pidió un recuento en Wisconsin, donde Biden ganó por solo 20.000 votos.

La táctica de Trump ha sido desde hace meses deslegitimar el voto por correo, que se estima en más de 63 millones y que favorece en un mayor porcentaje a Biden.

Con la actitud de Trump, creció el miedo de que se produzcan disturbios en un país cada vez más tenso, y todas las miradas apuntaron a sus correligionarios republicanos. 

Varias importantes figuras del partido se cuadraron detrás del presidente y señalaron que podrían cuestionar la legitimidad de los resultados si Trump pierde. 

“Creo que todo debería estar sobre la mesa”, dijo el senador Lindsey Graham al ser preguntado por la cadena conservadora Fox News sobre si la legislatura de Pensilvania -de mayoría republicana- debería certificar los resultados. 

“Las elecciones de Filadelfia están tan torcidas como una serpiente”, afirmó. 

Otro acólito de Trump, el senador Ted Cruz, respondió diciendo: “Le voy a decir una cosa, el presidente está enojado, yo estoy enojado y los votantes deberían estar enojados”. 

El poderoso senador republicano Mitch McConnell, que en esta legislatura es el jefe de la mayoría en el Senado, tuvo una reacción más comedida.

“Así deberían ser las cosas en nuestro grandioso país: todos los votos deberían ser contados”, indicó McConnell. “Cualquier voto emitido ilegalmente no”.

El senador republicano Mitt Romney, uno de los pocos críticos de Trump en el partido, cuestionó sin embargo las declaraciones del mandatario. 

“El presidente está en su derecho de pedir un recuento” de votos, pero “se equivoca al decir que la elección fue amañada, corrupta y robada”, escribió en Romney en Twitter. 

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