¿Y ahora quién controla? Es la pregunta que se hace la comunidad y quienes han seguido de cerca el proceso del relleno sanitario de Loma Grande, luego de que los habitantes de esta zona alzaran su voz para denunciar las afectaciones que han sufrido por cuenta de los lixiviados y los malos olores.

El interrogante surge luego de que la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y San Jorge, CVS, diera cumplimiento a la orden de levantar el sellamiento que había puesto a un punto de presunto vertimiento de lixiviados, emitida por la Procuraduría delegada para Asuntos Ambientales y Agrarios.

En el documento expedido por el órgano de control se reseña que no hay garantías para determinar que los líquidos que, por ese punto circulan, son lixiviados provenientes del relleno sanitario que tiene a su cargo Urbaser o del antiguo botadero a cielo abierto. Además de ello, responsabilizan a la corporación por las inundaciones registradas en una vivienda y un predio cercanos al lugar de operación.

Según la Procuraduría, tras una visita adelantada al lugar, se advirtió a la CAR que el taponamiento de este “drenaje natural” podría generar anegaciones una vez llegara la temporada de lluvias, tal y como ocurrió.

No obstante, la CVS se ha defendido argumentando que el sellamiento está amparado en un fallo proferido por el Tribunal Administrativo de Córdoba, además de que indicó que, con un estudio adelantado por el Laboratorio de Aguas de la Universidad de Córdoba, se corroboró la presencia de lixiviados en las aguas estancadas y en las fuentes hídricas del lugar.

Dicho de otra manera, en su momento la CVS advirtió que los líquidos que circulan por el punto sellado contienen lixiviados, los cuales van a parar al Caño el Purgatorio y continúan su paso hasta el complejo cenagoso del Bajo Sinú.

“Si la CVS no hubiese tomado la decisión de materializar esa medida, hubiera sido catastrófico, toda vez que ese lixiviado que hoy en día está allí, hubiera llegado al caño El Purgatorio, y del caño al complejo cenagoso del Bajo Sinú. Lo que ha hecho la CVS es cortar esa posibilidad de conectividad hidráulica entre el lixiviado y la cuenca del río Sinú, mediante el complejo cenagoso del Bajo Sinú”, dijo el director de la corporación, Orlando Medina, antes de ser recusado por la empresa Urbaser en medio de este caso.

Lo cierto es que en medio de este proceso en el que las responsabilidades pasan de un lado a otro, y se pasa de sentencia en sentencia, hay una comunidad afectada y hoy por hoy, se le da vía libre al tránsito de líquidos sobre los que se ha advertido de características contaminantes.

Entonces ¿quién controla si la misma CVS confirmó la presencia de lixiviados?

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