La investigación por la muerte del docente pensionado Godofredo Olascuaga ha tomado un rumbo definitivo. Tras las primeras pesquisas, el coronel Héctor Ruiz, comandante de la Policía Metropolitana de Montería, confirmó que el hecho se trata de un homicidio y señaló que el principal sospechoso es, presuntamente, una persona de confianza de la víctima.
Las pruebas técnicas recolectadas en la vivienda, ubicada en el municipio de Cereté, fueron clave para descartar la hipótesis de un accidente. Según el reporte oficial, no se hallaron signos de violencia en las vías de acceso, como puertas o ventanas forzadas, ni evidencias de una lucha física previa. «Todo indica que el profesor permitió el ingreso a alguien conocido», sentenció el coronel Ruiz.
La escena del crimen ofrece detalles crudos sobre el ataque: se hallaron rastros de sangre en el baño y el cuerpo fue localizado en una habitación, con señales de haber sido arrastrado por el inmueble. Fue la esposa del docente quien realizó el hallazgo, percatándose además de que un clóset había sido registrado, lo que refuerza la teoría de que el agresor buscaba objetos de valor o dinero en efectivo.
Este suceso ha generado una profunda indignación en el magisterio cordobés y en la comunidad de Cereté, donde Olascuaga gozaba de un amplio aprecio por su trayectoria educativa. Actualmente, la Fiscalía General de la Nación y la Policía trabajan en la individualización del responsable para emitir la orden de captura correspondiente y esclarecer un crimen que hoy enluta al departamento de Córdoba.
