La erradicación voluntaria y el desarrollo alternativo son, según la ONU, estrategias exitosas de erradicación.

Colombia sigue siendo el país del mundo con más cultivos de coca: seis de cada diez hectáreas cultivadas en todo el planeta se encuentran en territorio nacional.

Así lo señala el Informe Mundial sobre Drogas de 2022 de la Oficina de Naciones Unidas para la Droga y el Delito (Onudd), que reportó que si bien el 61% de las hectáreas sembradas son colombianas, hubo una disminución entre este y el año anterior.

La caída de hectáreas cultivadas en Colombia (7%) fue compensada con creces por los aumentos en Perú (13%) y Bolivia 15%), según el reporte.

Ese descenso en Colombia, contrastó con el aumento en la producción de coca, que subió cerca de 8%. De acuerdo con el informe, las zonas donde más cultivos se han identificado son el Cauca, Nariño y el Catatumbo.

Los datos de incautaciones señalan que el tráfico se está expandiendo hacia África y Asia, más allá de los dos tradicionales grandes mercados en Europa y Norteamérica.

Estrategias de erradicación

El informe hace una mención especial al resultado de las diferentes estrategias para erradicar los cultivos.

Aunque la eliminación forzosa provoca un inicial descenso de los cultivos, este aumenta luego a un ritmo mayor que en zonas donde la erradicación se aplicó implantando productos alternativos.

Según la ONU, a largo plazo “los cultivos ilícitos disminuyeron en mayor medida en las zonas con erradicación voluntaria y desarrollo alternativo”.

La producción de cocaína alcanzó récords históricos en 2020 y la ONU advierte del repunte de su uso tras un descenso durante la pandemia de covid, debido a que los confinamientos limitaron los ambientes sociales en los que suele consumirse esta droga.

Según el Informe Mundial sobre Drogas de este año, 21,5 millones de personas consumieron cocaína en 2020, es decir, el 0,4% de la población mundial entre 15 y 64 años.

La pandemia de COVID supuso un parón momentáneo en una tendencia al alza que había elevado el número de consumidores un 32% entre 2010 y 2020, un aumento que se explica en parte por el crecimiento de la población mundial.

“Es probable que el consumo ocasional de cocaína, a menudo vinculado a actividades recreativas, se viera afectado por la pandemia de COVID-19 y las consiguientes medidas de distancia social”, señala el informe en relación a la tendencia en Europa, uno de las principales regiones de consumo.

La Onudd afirma que existen indicios de que el consumo está repuntando tras ese paréntesis.

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