Montería, 14 de marzo de 2026. En un acto solemne y cargado de significado para la vida espiritual y social del municipio, el alcalde de Montería, Hugo Kerguelén García, y la gestora social, Diana Sierra Márquez, dieron la bienvenida oficial a monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya como nuevo obispo de la Diócesis de Montería y le hicieron entrega simbólica de las llaves de la ciudad.

Durante el encuentro, el mandatario declaró a monseñor Jaramillo Montoya como Huésped de Honor de Montería, mediante el Decreto No. 0077 de 2026, como muestra de hospitalidad, respeto y reconocimiento por la misión pastoral y espiritual que asumirá al frente de la Iglesia Católica en esta región.
El alcalde destacó la importancia histórica que ha tenido la Iglesia en la construcción del tejido social del territorio y expresó su deseo de trabajar de manera articulada por el bienestar de las comunidades.

“Monseñor, Montería lo recibe con los brazos abiertos. Esta es una ciudad de fe, de esperanza y de gente solidaria. Le entregamos las llaves de nuestra ciudad como símbolo de confianza, respeto y gratitud por la labor espiritual que desarrollará al servicio de miles de familias”, expresó el alcalde Hugo Kerguelén.
Por su parte, la gestora social, Diana Sierra Márquez, destacó el papel fundamental que cumple la Iglesia en el acompañamiento de las familias y en la promoción de valores en la sociedad.
“Creemos profundamente en el trabajo conjunto con la Diócesis por el bienestar de las familias. Monseñor, cuente con nosotros para seguir construyendo esperanza, acompañar a nuestras comunidades y fortalecer los valores que hacen de Montería una ciudad solidaria y unida”, manifestó.
Monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya agradeció el gesto de la administración municipal y manifestó su compromiso de acompañar a las comunidades desde la fe, el diálogo y el trabajo pastoral.

La entrega simbólica de las llaves de la ciudad representa uno de los mayores reconocimientos protocolarios que Montería concede a personalidades destacadas, como expresión de aprecio y bienvenida a quienes asumen un papel significativo en la vida social, cultural y espiritual del territorio.
Con este acto, la ciudad ratifica su espíritu de hospitalidad y el compromiso de seguir fortaleciendo los valores de convivencia, solidaridad y trabajo conjunto por el bienestar de todos los monterianos.
