Tras años de tratamientos psiquiátricos, que incluyeron medicación, hospitalizaciones y terapia electroconvulsiva, la mujer busca que la justicia y su EPS autoricen un procedimiento seguro, acompañado y regulado que respete su derecho a la muerte digna.
Catalina Giraldo Silva, psicóloga de 30 años, es la primera persona en Colombia en solicitar formalmente el suicidio médicamente asistido, una figura de muerte digna que todavía no está reglamentada en el país. Según la entrevista concedida a Noticias Caracol, la mujer ha vivido la mayor parte de su vida adulta enfrentando un sufrimiento profundo derivado de trastornos mentales diagnosticados como trastorno depresivo mayor, trastorno límite de la personalidad y trastorno de ansiedad no especificado.
“Es como una sensación de vacío con la vida, como que no hay sentido, que hay algo como que está mal. Yo ese vacío lo siento físicamente, lo siento en mi pecho y me duele”, relató Giraldo, quien asegura que convivir con su enfermedad mental se ha convertido en un proceso agotador que afecta todos los aspectos de su vida. Según explica, incluso dormir representa un desafío, ya que las pesadillas y la ansiedad impiden su descanso.
Durante años, Catalina ha seguido múltiples tratamientos sin obtener mejoras significativas. En la entrevista con el medio detalló que ha pasado por más de 40 esquemas farmacológicos distintos, nueve hospitalizaciones psiquiátricas y tres ciclos de terapia electroconvulsiva. Tras el fracaso de su último tratamiento en 2024, aseguró haber llegado a un límite: “Para mí ya es suficiente”, indicó.
Su decisión de solicitar suicidio médicamente asistido se fundamenta en la búsqueda de un procedimiento seguro, legal y acompañado. Giraldo enfatizó que desea que su familia pueda participar del proceso para que no se realice de manera clandestina ni traumática, como ocurre en muchos casos de suicidio en Colombia y el mundo.
“He intentado acabar con mi vida y lo he hecho en maneras que han sido impulsivas… pero al mismo tiempo tampoco quiero lastimar a mi familia. Entonces me he preguntado desde hace un tiempo si hay una forma segura de hacer esto”, afirmó.
Negativa de la EPS y vacío legal
En octubre de 2025, Giraldo presentó su solicitud ante Sanitas para acceder al suicidio médicamente asistido. Sin embargo, el 12 de noviembre la EPS le respondió que “no es procedente ejecutar el procedimiento ya que no existen condiciones normativas ni operativas para garantizar su realización segura y legal”.
Este rechazo refleja un vacío jurídico existente en Colombia: aunque la Corte Constitucional despenalizó en 2022 el suicidio médicamente asistido, no se establecieron procedimientos claros para su implementación, dejando a los pacientes en un limbo legal.
El abogado de Giraldo, Lucas Correa, explicó que la diferencia entre la eutanasia y la asistencia médica al suicidio radica únicamente en quién administra el fármaco.
En el caso de la eutanasia, el médico realiza la acción; en la asistencia médica al suicidio, el paciente lo hace bajo supervisión profesional. Correa enfatizó que el caso de Giraldo podría establecer un precedente histórico en Colombia, al estructurar un marco legal que permita a los pacientes acceder a esta opción de manera segura y regulada.
Acción judicial para garantizar el derecho a morir dignamente
Tras la negativa de su EPS, Catalina presentó una acción de tutela solicitando que la Corte Constitucional ordene la realización del procedimiento y que el Ministerio de Salud reglamente la asistencia médica al suicidio. Según Correa, el objetivo es garantizar un proceso seguro, acompañado y respetuoso de los derechos del paciente, evitando los riesgos asociados con los suicidios impulsivos y clandestinos.
En la entrevista con Noticias Caracol, Giraldo explicó que su intención no es solo su derecho a morir de manera digna, sino también proteger a su familia del impacto emocional de un suicidio inesperado o violento: “Es un intento para que mi mamá y para que mi hermana no tengan que vivir esto de manera violenta… tal vez de esta manera ellas me puedan acompañar en el proceso”.
El acompañamiento familiar
La familia de Giraldo ha tenido un rol central en este proceso. Su madre, María Ángela Silva, ha acompañado a su hija desde que era adolescente y respalda su decisión, reconociendo que prolongar la vida de Catalina en estas condiciones equivaldría a mantenerla en un sufrimiento permanente. En la entrevista, afirmó: “Yo no puedo concebir la vida de Cata como hoy. Eso no es vida para ella. Ella no está viviendo dignamente”.
Giraldo también destacó que desea que su madre y su hermana puedan estar presentes durante el procedimiento, en un acto que considera seguro y controlado. “Si ella me permite, yo le sostendré una mano y con la otra ella tendrá que tomar su decisión, pero estaré ahí presente y la acompañaré, y sé que la hermana también”, explicó su madre.
Salud mental y debate sobre muerte digna
Según Correa, en Colombia se registran alrededor de 2.800 suicidios por año, cifras que evidencian la magnitud de un problema de salud pública que requiere atención. La asistencia médica al suicidio, según él, permitiría un fin de vida seguro y acompañado, reduciendo el riesgo de traumas tanto para los pacientes como para sus familias.
Catalina, por su parte, expresó que espera que la justicia y el sistema de salud le permitan acceder al procedimiento de manera segura: “Tal vez sea muy difícil, pero genuinamente estoy pidiendo ayuda y estoy pidiendo ayuda para mi familia también… Esto cansa mucho, estoy cansada”.
