El asesinato de Luzdaris Maickell Guerrero Corro, una joven de tan solo 17 años, ha tomado un giro tan macabro como indignante. Tras el ataque sicarial ocurrido el pasado 25 de febrero en el barrio Las Américas, su padre, el señor Edwin Guerrero, reveló que recibió una llamada de los presuntos responsables con un mensaje que hiela la sangre: se trataba de un «error».

“Me llamaron a pedir disculpas, que no era a mi hija a la que iban a matar, que fue una confusión”, relató el padre en medio de la impotencia. Para la familia, la cínica explicación de los sicarios no hace más que profundizar la herida de perder a una joven dedicada a sus estudios en el SENA. «¿Quién me la devuelve? ¿Por qué disparan sin confirmar?», cuestionó el hombre antes de abandonar el país junto a su esposa para refugiarse en Venezuela.

Luzdaris fue ultimada dentro de su propia casa cuando dos hombres armados irrumpieron violentamente y abrieron fuego sin mediar palabra. Mientras la comunidad educativa y los vecinos del sector Maranatha y Las Américas exigen justicia, las autoridades de la Policía Judicial intentan rastrear el origen de las llamadas y dar con los responsables de este «error» que le costó la vida a una menor de edad.

Este caso se suma a la preocupante racha de violencia que azota al área metropolitana, donde la vida de los ciudadanos parece quedar a merced de confusiones fatales de grupos armados.

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