Durante el Gran Encuentro Nacional de Salud en la Plaza de Bolívar, el presidente Gustavo Petro defendió su modelo de salud preventiva y afirmó que los problemas del sistema no se deben al funcionamiento de la atención sanitaria en sí, sino a las dificultades financieras de las Empresas Promotoras de Salud (EPS).
“Las crisis financieras de las EPS no son la crisis del sistema de salud, ¡no digan mentiras!”, enfatizó el mandatario, subrayando que los verdaderos problemas se originaron con la Ley 100 de 1993, que transformó la salud de un derecho a un bien comercial. Petro recordó que votó en contra de esta reforma, advirtiendo que convertir al paciente en cliente terminaría por hacer de la salud un negocio.
Durante su intervención, el presidente mencionó cómo las deudas de las EPS con hospitales públicos y privados provocaron cierres de instituciones históricas, incluyendo el Hospital San Juan de Dios de Bogotá, uno de los primeros del continente, clausurado durante el gobierno de Andrés Pastrana.
Petro también acusó a algunas EPS de estar involucradas en el financiamiento de grupos armados ilegales, desviando recursos que debían destinarse a la atención médica: “Ese dinero no se usó para pagar hospitales o enfermeras, sino que terminó en manos de quienes asesinaron y desaparecieron colombianos”, denunció.
Finalmente, citó casos de quiebras empresariales como Medimás y Cafesalud, y señaló la transformación del Instituto de Seguros Sociales en Nueva EPS como parte de un patrón de apropiación indebida de recursos públicos. “Cien EPS quebradas porque sus propietarios se llevaron el dinero del pueblo”, concluyó Petro, reforzando su llamado a un sistema de salud más transparente y centrado en las personas.
