El eco de los disparos en una calle del barrio San Miguel, en el noroccidente de Bucaramanga, marcó el final de la vida de una adolescente y dejó al descubierto el rastro de violencia que, según las autoridades, carga sobre sus hombros un joven de apenas 17 años, conocido como alias “Julito”.
El menor es señalado de ser uno de los sicarios más temidos del área metropolitana, investigado por su presunta participación en más de 15 homicidios y ahora relacionado con el asesinato de su expareja sentimental, una joven de 16 años que, según los reportes, recibió varios impactos de bala en medio de un ataque armado.
La noche del ataque, la víctima caminaba junto a dos mujeres por una vía del barrio San Miguel cuando hombres armados, algunos testigos hablan de sujetos vestidos de negro en motocicleta, abrieron fuego sin dar oportunidad de reacción. La adolescente fue trasladada de emergencia a un centro asistencial, pero los médicos solo pudieron confirmar su muerte, mientras que las otras dos mujeres, jóvenes de entre 18 y 22 años, resultaron gravemente heridas y permanecen bajo observación médica. El crimen reavivó el miedo en una comunidad que, desde hace meses, viene padeciendo una seguidilla de hechos sicariales ligados a disputas entre estructuras delincuenciales.
Pronto las miradas se dirigieron hacia un nombre que las autoridades ya tenían marcado en sus expedientes: alias “Julito”. De acuerdo con la Policía Metropolitana de Bucaramanga, el joven, también menor de edad, figura como presunto responsable del ataque en el que murió la adolescente y como posible autor de múltiples homicidios cometidos en Bucaramanga, Floridablanca, Girón y otros puntos del área metropolitana. Los investigadores lo describen como un delincuente conocido en el mundo del sicariato, vinculado a hechos de alto impacto que han golpeado la seguridad local desde finales del año pasado.
