Un reciente incidente en el barrio La Granja de Montería ha aumentado la preocupación por el uso de escopolamina en robos. El pasado lunes 24 de junio, Pedro (nombre ficticio para proteger su identidad), un repartidor de alimentos, experimentó síntomas sospechosos tras entregar mercancía en una tienda. Se observó una motocicleta sospechosa siguiéndolo.
Sus compañeros aseguraron la mercancía y el dinero, mientras Pedro permanecía en estado semiconsciente durante tres horas. La Policía insta a las víctimas a denunciar estos delitos.
Las autoridades recomiendan estar alerta y reportar cualquier actividad sospechosa.
