En una tensa sesión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el embajador estadounidense Mike Waltz aseguró que la reciente operación militar en Caracas no debe interpretarse como un acto de guerra contra Venezuela.

Según el diplomático, la detención de Nicolás Maduro responde exclusivamente a un proceso judicial federal por delitos de narcoterrorismo, subrayando que el objetivo de Washington es aplicar la ley contra un individuo específico y no ocupar el territorio venezolano.

Waltz fue enfático al señalar que Maduro es un “narcotraficante acusado” cuyo accionar ha afectado a la población estadounidense durante más de diez años.

Pese a las fuertes críticas de varios países que califican la maniobra como una violación a la soberanía, Estados Unidos sostuvo que su actuación se enmarca en el derecho internacional bajo la lógica de una captura judicial de alto impacto, y no como el inicio de un conflicto bélico contra la nación suramericana.

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