Montería vivió una noche cargada de d0lor, silencio y lágrimas. A eso de las 12 de la medianoche, el cuerpo sin vida de Diego Martínez Vergara llegó a su licorera, ubicada en el corazón del barrio Mogambo (Sur de Montería), donde cientos de personas ya lo esperaban desde horas antes.

Lo que normalmente era un punto de encuentro para la alegría, la música y la amistad, se convirtió en un altar improvisado de despedida. Familiares, amigos, vecinos y conocidos lo recibieron entre llantos, aplausos y oraciones, en una muestra conmovedora de afecto y respeto por el joven empresario de 29 años que perdió la vida de forma repentina a causa de un infarto fulminante.

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