Una escena de extrema sevicia y odio conmocionó al municipio de Tiquisio, Bolívar, luego de que desconocidos detinaran un artefacto explosivo sobre la tumba de Chacón Sampayo, alias “Chato”, presunto integrante de las disidencias de las FARC, apenas un día después de haber sido sepultado.

El ataque ocurrió el 16 de enero, cuando sujetos no identificados ingresaron al cementerio local y dejaron un explosivo directamente sobre la tumba del fallecido. La detonación destruyó varias bóvedas vecinas y dejó el cadáver expuesto, generando repudio y consternación entre los habitantes del sector.

De acuerdo con información extraoficial, alias “Chato” había sido acribillado el 11 de enero dentro de un establecimiento público del sector Los Mangos, en el casco urbano de Santa Rosa del Sur. Tras su muerte, el cuerpo fue trasladado a su municipio de origen, Puerto Rico, Bolívar, donde inicialmente fue sepultado.

Sin embargo, la tranquilidad duró poco. La tumba se convirtió en blanco de un ataque calificado por los pobladores como “demencial”, cuya onda explosiva dejó en ruinas parte del camposanto. Debido a los daños, la administración municipal deberá iniciar labores de reconstrucción en el cementerio.

Ante la afectación sufrida, los restos de Chacón Sampayo tuvieron que ser sepultados finalmente en tierra, como medida para evitar nuevas profanaciones y permitir, al menos, un intento de descanso en paz.

A este hecho se suma otro episodio de violen¢ia: el homicidio de su compañera sentimental, registrado en el corregimiento de Canelos, lo que evidencia que el entorno cercano del presunto guerrillero está siendo golpeado por una escalada de ataques cuya motivación aún no ha sido esclarecida.

Hasta el momento, las autoridades locales no se han pronunciado oficialmente, mientras la comunidad exige garantías de seguridad y respeto por la dignidad humana, incluso en medio del conflicto.

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