Las condiciones económicas han provocado el cierre de 800 colegios en seis años.
El cierre de colegios privados en Colombia ya no es un hecho aislado, sino una realidad que se viene repitiendo desde la pandemia de COVID-19.
Cifras de la Asociación de Colegios Privados de Colombia (Acopricol) señalan que unas 800 instituciones educativas han cerrado sus puertas desde 2020, de las cuales 35 corresponden a Bogotá durante 2025.
“Esto no es una crisis puntual, es un problema estructural que se viene acumulando desde hace años”, explicó el vicepresidente de Acopricol, Juan Pablo Santiesteban, quien advirtió que cada cierre implica la pérdida de un proyecto educativo construido, en muchos casos, por familias y docentes durante décadas.
El impacto se siente con mayor fuerza en los colegios que atienden a familias de menores ingresos. Entre 87% y 90% de la educación privada está dirigida a estudiantes de estratos 1, 2 y 3, donde la inflación, la pérdida de poder adquisitivo y el aumento de los costos operativos, especialmente por el alza del salario mínimo, han llevado a muchos padres a trasladar a sus hijos a la educación oficial.
De acuerdo con Acopricol, la caída en la matrícula es uno de los principales golpes para los colegios. Antes de la pandemia, la mayoría operaba con una ocupación cercana a 90% o 95%, pero ese nivel se ha reducido a alrededor de 60%.
Santiesteban señaló que la educación privada ha perdido una parte importante de su participación en el sistema educativo.
“Antes de la pandemia, cerca de 68% de los estudiantes estaban en colegios privados; hoy, esa proporción ha caído de forma dramática”, destacó el vicepresidente de la asociación, quien resaltó que es una situación que pone en riesgo la sostenibilidad financiera de muchas instituciones.
“Aquí no estamos hablando de colegios de élite, sino de instituciones populares, con pensiones muy bajas, que hoy no logran sobrevivir”, concluyó Santiesteban.
Con información de La República
